El amigo imaginario, como parte del crecimiento


Una niña de cuatro años llega a mi consulta para la evaluación de admisión al jardín de infantes, al inicio se muestra un poco tímida, la invito a sentarse en la silla de juegos y me grita “párate, allí está Dora”; inmediatamente le digo “disculpa, espero no haber lastimado a Dora”. ¡Hola Dora! Estoy muy contento de que vengas a mi consultorio…

La mayoría de los niños y niñas han tenido un amigo imaginario, en ocasiones ha pasado inadvertido por los padres y posteriormente los niños y niñas no lo recuerdan.

Un amigo imaginario es un personaje ficticio que crean los niños/niñas y puede cumplir la función de amistad, guía, mecanismo compensatorio o sencillamente un juego. El amigo imaginario también puede ser un superhéroe, personajes de cuentos de hadas (magos, princesas, caballeros, entre otros), animales, etc. Es curioso ver como los niños(as) detallan las características personales y describen conductas de los amigos imaginarios.

No es de entrañarse ver a niños y niñas teniendo conversaciones con sus juguetes, peluches y darle una identidad determinada a su compañero imaginario.

Jean Piaget en sus teorías del desarrollo cognitivo nos habla de la etapa preoperacional comprendida desde los dos a los siete años de edad en la que el pensamiento del niño y niña es mágico-egocéntrico y son incapaces de diferenciar lo que sale de su mente y lo que pertenece a la realidad exterior. En esta etapa la imaginación, fantasía y la realidad se dan la mano y cumplen un rol importante para el desarrollo del lenguaje. Los que han observado a un niño en esta etapa ven que ellos hablan, interactúan con sus juguetes y juegan con su amigo casi todo el día. Algunas teorías consideran que es un paso fundamental para el desarrollo de la inteligencia emocional y habilidades sociales.

A partir de los siete años se produce una atrofia de la glándula pineal conocida por ubicarse en el centro geométrico del encéfalo y que se ha asociado con experiencias extrasensoriales. Esta atrofia se da debido a un proceso de deshidratación común a diferentes órganos. Entonces las endorfinas segregadas por la glándula pineal permiten estados de conciencia más íntimos. Una hipótesis elaborada por el neurocientífico Sergio de Oliveira apunta que las experiencias que tienen lugar durante la fase mágica o etapa preoperacional (descrita por Piaget) de nuestra vida no son un simple producto de la imaginación, sino que puede ser la clave de una percepción que hace que los niños y niñas puedan ser tan detallistas y descriptivos en relación con sus amigos imaginarios, además puede explicar tales casos por la enorme capacidad asociativa y de atención que tienen los menores en los datos que han obtenido previamente de alguna manera.

¿Es bueno o malo el amigo imaginario?

Señores, recordemos cada niño es un mundo y habría que vivirlo para saberlo. Más allá de ser bueno o malo, sígale la corriente y trate de entender las conversaciones que el niño mantiene con su amigo imaginario. ¿Qué nos quiere decir nuestro hijo con su amigo imaginario? Porque puede ser significativamente revelador sobre los miedos, aspiraciones, ansiedades o influencias del niño.
Antes de los siete años estas fantasías son inofensivas, permitiéndole al niño relacionarse con el mundo a través de la imaginación y el juego. Con el amigo imaginario puede ser lo adecuadamente egocentrista para su edad cronológica y puede mandarlo sin ser criticado, expresar sus ideas o emocionas en tercera persona y en la mayoría de las ocasiones culpar al amigo imaginario por sus travesuras o comentarios. Así que el amigo imaginario viene a ser una válvula de escape frente a sus emociones, ideas e incomodidades al proceso de adaptación social.

El amigo imaginario es muy común en los hijos únicos o en los ambientes familiares rodeados por adultos, además puede ser una compensación de la carencia afectiva de un padre o madre ausente o con poco tiempo para compartir; por eso insisto siéntese, escuche o pregunte sobre el amigo imaginario. Dese la oportunidad de conocer que quiere decir su niño con el amigo imaginario.

Si el niño empieza a aislarse, evita interactuar con sus coetáneos o deja de realizar sus tareas cotidianas, entonces debemos buscar asesoramiento o apoyo profesional.

El amigo imaginario a partir de los siete años va desapareciendo y los compañeros de escuela cobran mayor poder y fuerza en la vida socioafectiva del niño o niña. Después de esta edad, si el amigo imaginario reaparece puede ser como consolador afectivo para el niño ante situaciones problemáticas.

El amigo imaginario es parte del crecimiento y a pesar de las nuevas tecnologías, el niño buscará en su amigo imaginario un puente entre la realidad y la fantasía dignos de un proceso de crecimiento e independencia.

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