¿Cómo ayudar al niño a gestionar sus emociones?


A veces los padres quieren hacer todas las cosas por sus hijos con tal de no verlos llorar o frustrarse (aunque quién terminan frustrándose más rápido en la mayoría de las ocasiones son los padres y en el peor de los casos algunos piensas “mi hijo no puede con esto tengo que hacerlo por el”), pero hay un aspecto del conflicto, si señores que nos hace crear conexiones neuronales y aprender poco a poco a canalizar de una manera adecuada las situaciones para próximos contextos.

“Nuestro rol como padres es de protección y brindar seguridad, ya está muy claro que la sobreprotección no es aliada del desarrollo emocional”

Dentro del colegio se puede observar al estudiante que sus padres le hacen la mayoría de las cosas, como por ejemplo un caso frecuente en los primeros años cuando no pueden abrir el paquete de snacks, su frustración puede llegar a ser tan grande que puede recurrir a los vómitos (les suena un poco familiar).

Lo interesante del asunto es que cuando el niño tiene alrededor de tres años es muy egocentrismo y omnipotente, puede expresar a cada rato “eso es mío” y “déjame que yo lo hago solito”. Es aquí donde debemos dejarlos intentar hacer las cosas por sí mismo, puede ser que “no se ponga bien el calcetín” o “se abotone mal la camisa” pero lo está intentando, si intervenimos y decimos ven acá que lo voy hacer por ti ¿qué mensaje le estamos transmitiendo?

A manera de sugerencia podemos decirles “Lo has hecho muy bien, pero te puedo enseñar una forma diferente”.

Recordemos los niños durante los primeros años desean aprender de sus padres, maestros y todo aquel que les pueda enseñar algo, para ellos “bienvenido sea”.

Características que pueden ser indicadores de que el menor no está regulando sus frustraciones de una manera adecuada:

  • Se puede mostrar molesto o agresivo
  • Deja la actividad a un lado, y no trata de volverlo a intentar, esperando que papá o mamá acudan a él.
  • Se muestran impacientes e impulsivos ante nuevas tareas.
  • Se les hará difícil adaptarse a las nuevas experiencias o cambios.
  • Sus demandas son de forma exigente y esperan la gratificación inmediatamente.
  • Se muestran inseguros
  • No toleran perder en los juegos con sus compañeros o hermanos

En mundo donde estamos a pasos acelerados y a cada momento se crea un estrés y se generan frustraciones, lo más adecuado es saberlas manejar, si lo sé, se escucha tan bonito y ¿cómo lo hago?

Sugerencias pueden ser:

  • Si cometió un error o como en, la mayoría de las veces no lo hizo de la manera que los padres deseaban, dele oportunidad intentarlo nuevamente.
  • Brindar el ambiente adecuado para que pueda buscar alternativas, ante diversas situaciones.
  • Sea un modelo, si su hijo lo observa en un tranque manejando sus emociones de una manera adecuada, lo podrá hacer, pero si lo ve gritando, lo más probable es que hasta le grite a sus coches de juguetes.
  • Buscar actividades en base a su edad y que las puedan realizar. Si solicita apoyo darle la oportunidad que lo pueda volver a intentar.
  • Sé que a veces por horas de la mañana les puede costar un poco darle la oportunidad de hacer las cosas por ellos mismos, entonces pueden levantarse un poco más temprano y así le daremos más tiempo.
  • No pares la expresión de sus emociones, como llorar, porque llorar puede ser la manera de neutralizar su agresividad ante una frustración y ayudara a que se calme y pueda volverlo a intentar.
  • Ahora no se vuelvan persistentes y cada día hagan una nueva tarea para que lo logre, recuerde que el aprendizaje lleva tiempo y todos los niños no aprenden igual. Evite las comparaciones y más si es con sus hermanos.
  • Ayúdelo cuando lo pida.

Si para nosotros los adultos regular las frustraciones que nos producen algunos entornes puede ser difícil, imagine ahora un niño, pero como padres somos modelos cotidianos y frecuentes, acompañarlos en el proceso del desarrollo emocional debe ser una de nuestras principales metas.

¡Vamos que de cada experiencia se aprende alguno nuevo!