Cuando el apego inseguro va a la escuela


Después compartir y celebrar con mis colegas y estudiantes de psicología en el mes junio los 50 años de formación de Psicología en Panamá, retomo escribir y que mejor con un tema que me apasiona el “Apego” y sobre todo como identificarlos en el ambiente escolar.

Muchas veces tenemos niños y niñas que sus características nos pueden llevar a ubicarlos dentro de las clasificaciones del DSM5, pero en muchos casos son niños con un tipo de apego inseguro y al conocer sus características, podemos como profesionales en el campo infanto- juvenil brindar un mejor acompañamiento.

Apego es un vínculo o lazo que se da con los cuidadores primarios, es decir un niño al nacer necesita de su madre, esto ayudara a desarrollar elementos sensoriales, mentales afectivos, temperamentales, bioquímico, entre otros. Ayudara en el desarrollo del cerebro y sobre todo en las relaciones futuras de ese nuevo individuo.

Dentro de los apegos tenemos el apego seguro, que se crean con madres o padres suficientemente buenos , es decir pueden brindar amor, ser un espejo para el niño y sobre todo poner límites que harán que el niño organice su comportamiento o conducta.

El otro tipo de apego es el inseguro y este será el que desarrollare en este artículo, porque serán los niños que veamos con conductas o comportamientos pocos adecuados dentro del aula de clases.

Los apegos inseguros pueden ser:

Apego evitativo: El niño explora poco el mundo que le rodea, mientras está en compañía de la madre. Se enoja ante la separación de la madre y cuando ella regresa ponerse furioso o pasivo. Se muestran apáticos con los extraños. Perciben a los padres como intrusos e imprevisibles. Podría mencionar en este tipo de apego hay una desconexión emocional del niño.

Los niños con este tipo de apego se caracterizan por ser del pensamiento lógico, analítico. No se implican emocionalmente y las habilidades sociales no son de su interés. En ocasiones pareciera que no le interesa hacer vínculos con sus coetáneos y demás personas. Son muy individualistas. Poseen pocos hábitos y rutinas de estudio, puede ser que sus cuidadores primarios no se interesan en su proceso de enseñanza- aprendizaje. Son niños que tienen sus objetos escolares en continuo desorden, dejan las tareas o materiales escolares, porque sencillamente sus cuidadores no saben como vincularse o aportar al proceso educativo de estos niños.

Sus maestros los describen como emocionalmente aislados o un niño tímido que no socializa.

Apego ansioso- ambivalente: estos niños no lloran ante la separación de las figuras significativas, al reencuentro de la madre la evitan. Ante los extraños se pueden mostrar confiados o inseguros. No perciben a sus padres como base de confianza o seguridad, los perciben como insensibles. Los padres de estos niños no saben como relacionarse o aproximarse, no se sincronizan con el menor. Esta el interés de los padres, pero sencillamente no saben en que momento adecuado hacerlo. Pueden invadir en el niño, cuando éste necesita su propio espacio emocional o pueden no estar cuando el niño los necesite. Estos niños manejan mucha angustia (se preocupan mucho si lo quieren o no) porque necesitan afecto y son hiperdemandates en su “llamado de atención”, para conseguir esa atención harán todo lo que sea posible.

En el aula de clases podemos verlos como el niño que pasa dando querellas a cada rato al maestro o “mentiritas frescas” para captar la atención del docente.

Los niños con este tipo de apego pueden ir muy bien en la escuela si su maestro les brinda toda la atención o un rendimiento muy bajo si su maestro no les da la atención que necesitan. Son especiales en idealizar al docente y pueden ser estos niños que desean estar pegados al docente antes de ir al recreo o compartir con otros niños. Dentro de su desarrollo pueden presentar retrasos en el lenguaje, psicomotricidad, cognitivo, entre otras áreas.

Apego desorganizado: estos niños se muestran confusos porque los cuidados que reciben de sus padres son inadecuados. Sus padres no le brindan seguridad y les generan ansiedad. Estos niños son los que pueden presentar un cuadro clínico significativo, porque las relaciones que conocen con sus cuidadores primarios pueden ser rodeadas de violencia o abandono emocional y así ven el mundo como un lugar hostil. Al llegar al colegio son los niños que el docente y profesionales de la psicopedagogía confunden con un trastorno por déficit atención con hiperactividad, Trastorno negativista desafiante , Trastorno explosivo intermitente, trastorno de la conducta entre otros.

Estos niños tienen dificultades para regular sus emociones, no tienen tolerancia a la frustración, excesiva inquietud motora, agresivos, impulsivos, voracidad al comer, entre otras conductas disruptivas.

Al mirar los tipos de apego inseguros en el ambiente escolar nos preocupamos mandamos notas y recomendaciones a sus padres, pero estos niños necesitan de nosotros una clave fundamental ser sencillamente “suficientemente buenos con ellos”. Es decir la clave de Firmeza + Amabilidad + Paciencia con un tono de voz adecuado y sobre todo la capacidad de empatía que nos hace ver más allá de un niño problema a un niño que necesita de nosotros.