Disciplina Vol. 1 (conectar y redirigir)


Las rabietas infantiles se están volviendo como la cajita feliz que cada semana tienen un juguete nuevo, porque no solo son los niños, si no también los padres que juntos son como un combo caótico. Y este caos viene con interrogantes y respuestas inmediatas ¿Me estoy exaltando? pero así él entiende, ¿Estaré manejando bien la situación? Yo soy el padre ¿El psicólogo me dijo que no le pegue? Pero así me criaron a mi ¿Seré buen padre o madre?…

Después de leer en las redes sociales los últimos eventos que vive nuestro país y esa tirada de vacaciones a la empatía y sobre todo autocontrol, mi gran pregunta se centra en ¿Estaremos integrando el hemisferio derecho con el izquierdo? O sencillamente solo actuamos en modo automático, es decir nos volvemos reactivos en vez de receptivos.

Recordemos que cada niño y niña son diferentes, mucho se habla de la disciplina positiva, pero toda disciplina tiene un mínimo común denominador “conectar con nuestros hijos emocionalmente”.

¿Por qué conectar emocionalmente?

Como dice Daniel J. Siegel “Cuando un niño está alterado, la lógica no suele surtir efecto hasta que hayamos respondido a las necesidades emocionales del cerebro derecho”. Entonces conectarnos emocionalmente con nuestros hijos es sintonizarnos con sus emociones y aprender que sus necesidades y pensamientos van acorde a su edad y tienen que ir a la altura de nosotros.

A veces debemos aprovechar esos pequeños momentos de rabietas, para lograr conectar con nuestros hijos. En estos momentos las respuestas adultas (como le dicen los niños) no funcionan y por mucho que parezca absurdo e incoherente la razón por la que nuestros hijos arman un berrinche, recordemos que para ellos son reales e importantes.

¿Cómo conectamos?

  • Desactivar una situación de tensión, amerita colocarnos al nivel de sus ojos, tocarlo ligeramente, asentir con la cabeza y ser empáticos.
  • Validando sus pensamiento y emociones.
  • Habla menos y escucha más. Si el niño esta hablando incontroladamente regañarlo o sermonearle no va a funcionar en ese momento, sencillamente escucharlo y tratar de buscar ¿Qué nos quiere decir nuestro hijo?.
  • Seamos un espejo, sí reflejemos lo que escuchamos porque así nuestros hijos se sentirán contenidos y sabrán que le estamos prestando atención.

Ahora que podemos conectar con nuestros hijos y que el hemisferio derecho se siente contenido y comprendido, vamos a redirigir utilizando el hemisferio izquierdo. Recordemos “cada problema o situación, puede ser un aprendizaje”.

Aquí es donde como padre trato de entender lo que mi hijo me quiere transmitir “Nosotros somos uno de los mejores ejemplos que nuestro hijo puede tener”. Trabajemos la reflexión y preguntemos ¿Cómo crees que se sienten los demás? Entonces desde la empatía podemos llevarlo a ellos mismos a buscar la solución del problema o situación.

A veces nuestro hijo puede estar tan enojado y antes de conectar y redirigir debemos interrumpir una conducta, dar tiempo que podamos conectar con su hemisferio izquierdo y el pueda escuchar “los niños en un enojo son más difícil que escuchen, porque prefieren ser escuchados y contenidos” luego podemos hablar y llevarlos a un grado de reflexión… Aquí es donde me gusta preguntar ¿usted cree que un niño en el rincón de pensar, enojado lo haga?

Claves para conectar y redirigir

  • Más que hablar, escuchemos.
  • Validemos las emociones.
  • Hacer al niño participe de la disciplina.
  • Aprovechemos la situación de manera creativa y que tenga un aprendizaje de por medio.

Padres la disciplina que usamos con Juanito, no será la misma de Pedrito, porque cada respuesta disciplinaria se adapta a la función y fase del desarrollo del niño, el temperamento, así como el contexto. Toda crianza lleva limites, comunicación, tono de voz adecuado y sobre todo amor.

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