El Juego simbólico como medio de expresión


¿Quién no hizo un caballito de palo con una escoba? ¿Quién no jugo a la tiendita? ¿Quién no fue el padre de un bebé que había que alimentar y cargar a todos lados? ¿Quién no tubo un castillo de la caja de cartón del refrigerador o lavadora? o sencillamente ¿quién no abrió sus manos en forma de cruz y se sintió un jet último modelo?

Todo niño y niña necesita jugar y cuando hablamos de jugar no es limitarse a un deslizar de dedos en una Tablet o un mover pulgares en una consola de videojuegos… jugar es ese juego donde el niño o niña pone sus capacidades y habilidades en máxima revolución, es decir pasará de espectador de una realidad a ser el auténtico protagonista de un mundo lleno de emociones a través de la imaginación.

Podemos decir que alrededor de los tres y cinco años el niño se encuentra en un juego más representativo, que crea y fomenta las primeras formas del pensamiento.

El juego simbólico se caracteriza porque el niño(a) representa situaciones ficticias “como sí…” estuvieran pasando en realidad o puede revivir experiencias pasadas que han sido significativas. Además “El juego simbólico representa el pensamiento egocéntrico del niño que mediante el juego, deforma la realidad para satisfacer sus necesidades”.

Beneficios

  • Estimula el lenguaje, habilidades sociales y desarrollo cognitivo.
  • Favorece la capacidad de imaginación.
  • Permite representar situaciones pasadas, presentes de manera real o vivenciada.
  • Puede ser un medio para manejar la realidad.
  • Crea habilidades y destrezas para la resolución de problemas a corto y largo plazo.
  • Desarrollo el cerebro infantil.
  • Estimula la integración de los hemisferios cerebrales.

Desarrollo

Alrededor de los dos años, los niños imitan acciones cotidianas “alimentar bebés, manejar coches, hacer sonidos de aviones, entre otros”. Aunque parezca un simple juego, podemos decir que ya aquí hay algo simbólico y es un preludio, para posteriormente realizar esquemas simbólicos sobre objetos, ya que puede poner conductas sobre objetos o juguetes. Posteriormente aparecen los juegos de imitación de conductas de otros niños, hermanos o personas adultas. Después estos esquemas serán proyectados a través de sus juguetes o elementos que pueda utilizar para darles una representación.

A los tres años el juego simbólico se vuelve más enriquecedor, cuando el niño agrega su capacidad de imaginación. Aquí podemos ver como de un objeto o juguete simple, el niño puede crear un mundo de fantasías cargados de emociones y situaciones que servirán muchas veces como medio de liberación de conflictos.

“Cuando el niño juega puede aparecer deseos reprimidos en la realidad y que se pueden satisfacer en el juego, porque solo en el juego el niño encuentra un medio de expresión… más contenedor que las palabras…”

A los cuatro y siete años el juego simbólico pasa a ser mas ordenado y en ocasiones coherente. Porque el niño comienza hacer simbolismos mas colectivos, donde otorgará roles y asumirá roles con sus coetáneos y otros niños.

Como estimular el juego simbólico:

  • Insisto, las cajetas de cartón son un mundo de imaginación (compruébelo con su hijo).
  • Telas, mantas, sabana que permitan al niño disfrazarse.
  • Teléfono o celular de juguete.
  • Utensilios del hogar, en especial de cocina.
  • Monedas y billetes de juguetes.

El juego simbólico no necesita de costosos juguetes o aparatos tecnológicos, solo necesita de niños interesados en jugar y dejarse llevar por las situaciones reales o ficticias a través de la imaginación. Pero sí necesita de padres y madres que le brinden al niño ese espacio y tiempo para jugar, recordemos que el juego es una forma de aprendizaje y llevará al niño(a) construir su propio pensamiento.

Leave a Reply