Juegos sexuales infantiles


Me permitiré explicar porqué el título de juegos sexuales infantiles y no utilizo “masturbación infantil”, cómo se conoce tradicionalmente en el campo del Psicoanálisis.

Freud padre del psicoanálisis nos habla en sus teorías sobre la sexualidad infantil y nombra a los niños como perverso polimorfo, porque actúan de manera desinhibida ante su pulsión sexual y se encuentran en la formación de los diques anímicos (asco, pudor y moral).

Entonces Winnicott centra su objeto de estudio en el juego y este adquiere un valor importante dentro de las teorías psicodinámicas, porque nos habla de un juego como producto interpretable, de la dimensión del jugar, de ponerse a jugar, del estar jugando como practica central del bebé y del niño.

“Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo”

No con esto se resta importancia a la existencia de una sexualidad infantil temprana, ni mucho menos se anula las zonas erógenas y entre ellas la genital; sino que partimos de la teoría psicosexual para dirigirla y hacer énfasis en los juegos sexuales y darle la importancia al jugar como parte de la vida psíquica del niño.

Después de un interesante punto de partida teórico, puedo decir que los juegos sexuales infantiles son parte de la vida del niño y la niña, así como el juego. Si un niño logra jugar sexualmente, ya sea explorando su cuerpo o con otros niños y niñas, puede hacer que su sexualidad se mantenga en un campo de juego y le permitirá una aprobación tranquila.

Alrededor de los 3 y 6 años se hace más visible los juegos sexuales infantiles, además que el niño o la niña desean contar estos descubrimientos a sus padres. Cuando el niño descubre la erección más allá del placer, nace la curiosidad de ver cómo cambia de tamaño de una parte de su propio cuerpo, muchos niños se divierten ver como su pene crece de tamaño y van emocionados a donde sus padres para comentarles del descubrimiento tan grande e importante para su mundo.

Además no me gustaría limitarnos al tabú de ¿Solo pasa en los niños? Las niñas también tienen sus juegos sexuales infantiles y muchas veces incluyen objetos suaves como almohada, igualmente hay estudios que argumentan que su zona genital puede ponerse roja.

Aclaro los niños al tocarse ven esto como un juego de exploración, de autoconocimiento, así como el niño gatea y explora el cuarto, mira los juguetes y demás.

“No confundamos el autoconocer el cuerpo de un niño o niña, a las exploraciones eróticas de los adolescentes”.

¿Cuándo empezar a preocuparnos?

Si estos juegos sexuales pasan a ser frecuentes y con mayor intensidad, pueden ser un síntoma que nos dice algo esta pasando, porque más que tranquilizar genera angustia y ansiedad.

Recuerden primero debemos descartar la parte fisiológica, porque hay síntomas propios de trastornos de movimiento, crisis convulsivas, epilepsias, dolores abdominales, tics y dificultades dermatológicas, que se pueden confundir con los juegos sexuales infantiles. También puede ser un niño o niña que se aburra, si no tiene un espacio lúdico dentro de su casa o no tiene juguetes para jugar y canalizar la ansiedad, es decir un niño que pasa encerrado en su cuarto o apartamento y tiene poco contacto con los padres.

Cuando los juegos sexuales infantiles son frecuentes y no tienen una base biológica, puede ser un síntoma que nos quiere decir que en la vida de ese niño hay una angustia que no se elimina con un juego infantil y necesita de una ayuda especializada.

¿Qué hacer?

Debemos considerar que hay elementos como bañarse desnudo con los padres, darle besos en la boca, en muchos casos niños que duermen con sus padres y están observando a escondidas las relaciones de sus padres o pornografías de sus hermanos mayores, son más vulnerables a realizar juegos sexuales infantiles contantemente.

Gritar, hacer escándalos y sobre todo decirle cosas feas no ayudará, es más puede quedar ese momento fijado en la vida del niño(a) y en su vida adulta ser una de las causas de problemas en su vida sexual.

Podríamos preguntarle sencillamente ¿a qué juegas? Y si responde, explicarle que es importante conocer nuestro cuerpo y allí justo allí podemos en palabras claras explicarles que hay momentos de intimidad.

Si nuestro niño o niña empieza hacerlo en público, podemos desplazar esa actividad hacia un juego o juguete y posteriormente a solas hablar del tema.

Si el juego con sus genitales después de los 6 años es más intenso y frecuente, puede ser un síntoma de un malestar.

El paso por los juegos sexuales infantiles debe ser percibido por el niño y los padres como un juego más. Ponerle el énfasis de malo, asqueroso y vulgar puede hacer que el menor pierda el interés en el juego y haga énfasis en su genital. Entonces podemos tener adultos que no pueden jugar para tener una relación sexual.

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