¡Eso es juego de niñas y no de niños!


Algunos padres y madres me consultan muy preocupados por el interés de algunos niños en jugar con muñecas. Y ahora con el polémico comercial que presenta la marca Mattel sobre la Barbie Moschino, considero que es momento de hacer algunas observaciones en base a las lecturas e investigaciones que he realizado.

Los niños y niñas miran los juguetes como objetos simbólicos que pueden ser utilizados para expresarse y sobre todo para satisfacer sus necesidades; somos nosotros los adultos los que le otorgamos esa división de género y en algunas ocasiones funciona como una limitante a la creatividad y curiosidad de nuestros hijos. El juego es una manera de liberar emociones, de expresar ideas, de solucionar problemas.

Algunos estudios realizados indican que los niños primogénitos tienden jugar con muñecas como manera de imitar a la madre si tienen un nuevo hermanito. Si es un niño con hermanas, tendrá la curiosidad, sencillamente “porque ve como se divierten”.

No olvidemos, los juguetes ayudan a los niños a desarrollar sus capacidades.

Más que preocuparnos porque nuestro hijo toque o mire una muñeca mejor escuchemos, observemos y dejemos un poco las interpretaciones a un lado, porque lo que necesitamos saber es ¿qué desea nuestro hijo expresar con su juego? ¿qué nos trata de decir?… Los años me han llevado a la conclusión que  “armar un clima de estrés y tensión solo recae en los pequeños y se exterioriza en sentimientos de culpa, cambios de comportamiento dentro del aula de clases y muchas veces miedo o temor a ser encontrados jugando con algunos juguetes”.

Las investigaciones del Doctor Dick Swaab que presenta en su libro “Somos nuestro cerebro” indica que la identidad de género (el sentimiento de ser un hombre o una mujer) biológicamente se puede establecer desde el útero de la madre. Es decir muchas veces en el juego los niños escogen más los juegos de acción y las niñas los juegos de funciones maternas. En un estudio con simios se comprobó que los machos buscaban más actividades físicas y sus juguetes eran camiones o carros y las hembras alimentar a los bebés u otras funciones mas tranquilas.

Con lo anterior presentado, quiero expresar a los padres y madres:

Señores y señoras que su hijo juegue con muñecas no es un ítem de un checklist que va a indicar que tendrá un estilo de vida homosexual, pero si les puedo garantizar que será un indicador de un mejor desarrollo del lenguaje, será un mejor protector y cuidador, además que cuando tenga sus propios hijos constituirá un pilar emocional muy adecuado.

No se desesperen, ni preocupen, mejor traten de amar a sus hijos como son “individuos y sujetos en crecimiento, más allá de los estereotipos”.

Recuerden que una de las mejores épocas de la vida es la niñez y de verdad lo que ellos necesitan de nosotros son buenos recuerdos y menos eventos conflictivos que trabajar en una terapia a futuro.

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