Los niños y las pérdidas Vol. 1


En consulta me preguntan ¿cuándo es apropiado hablar de la muerte a los hijos? “no sabemos como decirle, por eso le hemos dicho… ” ¿puede usted decirle al niño lo que pasó? ¿debe el niño o niña participar en el sepelio?

Recuerdo una historia que nos contaron en una formación de duelo infantil “el hermanito de una niña de 5 años, falleció a la niña le dijeron que su hermanito se fue al cielo porque era un Ángel… un día encontraron a la niña cortándose la espalda y al consultarle comentó que ella también era un ángel y estaba tratando de que las alas le salieran”.

Señores insisto, cuando hablamos con los niños y niñas debemos ser sinceros y adaptar nuestro lenguaje a su capacidad de comprensión. Como padres tendemos a protegerlos del dolor y maquillar algunas situaciones por miedo a sus reacciones, considero que esto se debe más a nuestra inseguridad como padres y madres al manejar una situación de impacto.

Para ir adentrándonos al tema, tengamos presente una frase muy conocida en el trabajo psicológico con pérdidas y duelos:

“La intensidad del duelo es directamente proporcional a la intensidad del vínculo que se tiene con esa persona”.

¿Cómo transmitir la noticia?

Debemos perder el miedo a utilizar la palabra muerte. Decir la verdad ante todo con un lenguaje adecuado para la edad del niño. Podemos explicar el proceso de la vida, por ejemplo las flores nacen y se marchitan o poner ejemplos de perdidas cercanas que ya han ocurrido. También darle la esperanza de que el vínculo con ese familiar sigue vivo en el recuerdo.

A veces los padres me dicen: “damos todos los detalles o solo un poco ¿cuánto es lo necesario?” Señores la mejor manera de saber que decir antes o después de la perdida es observar al niño, recuerden la observación es el mejor termómetro y nos ayudará a reconocer que tanto o tan poco decir “OJO” siempre con sinceridad.

¿Tengo que contener mis emociones, para que el niño no sufra tanto?

Pensemos, contener las emociones que sentimos en ese momento en realidad ¿ayudará al niño? Hay que permitirse vivir el dolor y enseñarle a los niños que la tristeza y rabia son parte de la vida y como seres humanos la vamos a experimentar más de una vez durante todo el proceso de crecimiento personal y emocional.

Si el niño pregunta ¿Mami, papi por qué lloras? Responda es que me siento triste por la perdida, más que allá del mito que los niños no deben ver a los padres llorar, esto hará que el niño aprenda que puede expresar sus emociones con libertad dentro de su hogar y que sus padres estarán allí para acompañarlos y contenerlos en ese momento.

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