Trastorno de Procesamiento Sensorial (SPD)


Hay niños que pensamos que son mañosos, huraños o muy especiales, que si no quieren que nadie los toque, que le molesta la música un poco alta, si van al parque de diversiones del McDonald’s se queda en la silla y hasta la ropa les molesta. Hay otros que se van al otro extremo porque pasan moviéndose constantemente, se estrellan con la mayoría de las cosas que están a su alrededor, son pegajosos o quieren estar tocando a los demás, hasta el punto de incomodar. En la escuela ya tienen una que otra etiqueta, es que ese niño es súper especial “debe ser consentido”.

Nuestro cerebro está a cada rato recibiendo información sensorial, por ejemplo, estas botas nuevas que tengo puestas que me tienen el pie apretado. Nosotros podemos filtrar esa información y utilizar lo que necesitamos.

Un niño con dificultad para procesar y organizar la información sensorial se volverá un caos en cada uno de los extremos, porque pueden ser muy sensibles o cero sensibles. Un niño con dificultades en el procesamiento sensorial podría no parar de gritar y llorar por lo incomodo del zapato, otro en un extremo, podría sentir el dolor que le marca el pie y como si nada tranquilamente seguir jugando.

Si parece una característica propia de los niños dentro del espectro autista y algunos otros trastornos, y si la dificultad para procesar y organizar la información muchas veces va de mano con otros trastornos.

¿Qué es un trastorno de procesamiento sensorial?

La Doctora Anna Jean Ayres, terapeuta ocupacional fue la primera en describir conductas relacionadas con el procesamiento sensorial. Algunos lo conocen entre pasillos como “sobrecarga sensorial” los terapeutas ocupacionales le titulan Trastorno de procesamiento sensorial o SPD. No es un trastorno detallado en los DSM-5 o CIE-10 pero que no esté allí no significa que no lo veremos en la clínica o día a día en las escuelas.

El SPD es la dificultad para procesar y organizar la información sensorial que viene del cuerpo y del mundo exterior. En los niños con este trastorno todo puede ser confuso y en muchas ocasiones incomodo, impactando en el nivel de alerta y atención, autorregulación y organización para los retos del mundo que les rodea.

Desde pequeños se observa irritabilidad, dificultades en el sueño, lloran frecuentemente y sobre todo dificultades para vestirse, subir y manipular objetos pequeños.

Características

  • Se les dificulta las actividades de la vida diaria (aseo, higiene, alimentación).
  • Evita ciertas experiencias sensoriales (ruidos fuertes, ropa… entre otros)
  • Se irrita con facilidad y llora mucho.
  • Dificultades para quedarse dormido y concebir el sueño.
  • Desorganizados
  • Poco equilibrio. Cuando van caminando se estrellan con las cosas.
  • Se les dificulta concentrarse en las actividades.
  • Torpeza motriz
  • Le pueden gustar los juegos de movimientos excesivos y puede dar muchas vueltas sin marearse.
  • Pocos amigos.

Recuerden que cuando están características interfieren en el desenvolvimiento del niño en su vida, escuela y hogar debemos considerar una evaluación para corroborar o descartar el trastorno.

Muchas veces los niños con SPD son confundidos con el trastorno de déficit atencional (TDA), porque los niños con disfunción sensorial se distraen con facilidad ya que se confunden con la información que entra, al no saber cuál es importante y cual deben ignorar para poder cumplir una actividad.

Como padres debemos conocer las características y particularidades de nuestros hijos si tenemos dudas o algo no nos cuadra, consultemos con los profesionales expertos en la materia, recuerde un diagnostico e intervención temprana puede lograr más efectividad en un tratamiento.

Acá un video que detallada un poco lo que puede sentir el niño con SPD

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