Squiggle Game


Bueno como es de conocimiento de algunos colegas y estudiantes, uno de los teóricos que más admiro es Winnicott y no por el hecho de que ambos nacimos el mismo día y mes (dejaré la curiosidad para la investigación biográfica), últimamente he estado un poco alejado de la página web por diversos compromisos, sobre todo, porque me he sentado a leer y re-leer algunos artículos de Winnicott, además de otros autores posfreudianos, para la elaboración de mi anteproyecto de tesis doctoral.Me gustaría iniciar este artículo con una pequeña, pero impactante reflexión:

“De verdad la Psicología es un mundo y el ser psicólogo requiere de una formación profesional constante-actualizada en muchas ocasiones autodidacta y sobre todo de un proceso personal-terapéutico”

Para los que no están muy conectados, cuando me refiero a proceso terapéutico no es que uno mismo se da terapia; es que uno va donde un psicoterapeuta y se sienta o se pone en el diván (dependiendo la corriente psicológica). 

Este artículo lo puedo considerar una revisión teórica muy exhaustiva que pensé en realizar como un aporte a nuestro trabajo clínico, especialmente a los que atendemos niños, niñas y adolescentes.

El “Squiggle Game” o mejor conocido en español como “El Juego del Garabato” fue utilizado por Donald Woods Winnicott en su consulta para favorecer el contacto y la comunicación terapéutica, preferentemente con niños, pero también se puede utilizar con adultos. 

Vale la pena mencionar que Winnicott crea y desarrolla esta técnica, de modo equivalente al método de asociación libre descrito por el padre del psicoanálisis Sigmund Freud a sus pacientes en la terapia psicoanalítica, después de abandonar las técnicas hipnóticas. Donald empieza a desarrollar esta técnica en los años cincuenta cuando realiza uno de sus más importantes trabajos “Los objetos y fenómenos transicionales”, donde implementa el concepto de espacio transicional, porque considera que la consulta terapéutica se da en una zona que no es ni externa, ni interna. Entonces, se trata de una zona potencial de desarrollo o tercera zona que tiene la capacidad para la creatividad y sobre todo la espontaneidad. 

“Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar la totalidad de su personalidad y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo” Winnicott

Para continuar me parece fundamental repasar algunos conceptos winnicottianos como: 

Espacio transicional: es una zona intermedia o neutral entre la subjetividad y la objetividad, necesaria para el inicio de una relación entre el bebé y el mundo exterior y se da gracias a una madre suficientemente buena. En esta zona se dan los fenómenos u objetos transicionales.

Objeto transicional: es la primera posesión descrita por Winnicott “no-yo” del bebé. El objeto transicional representa el pecho materno, o el objeto de la primera relación. Porque el objeto transicional puede cobrar más importancia que la madre, pero a su vez la incluye.

Fenómenos transicionales: son el conjunto de conductas y circunstancias que rodean al objeto transicional (acariciar el pecho, salivar o balbucear). 

El objeto transicional es un precursor simbólico  el uso de este objeto es lo que permite la transición de lo subjetivo a lo objetivo, dando paso a los procesos de diferenciación y semejanzas. Después no habrá un objeto como tal, pero queda esa zona intermedia, y es allí donde se da el juego, la creatividad, el aprendizaje, el arte, la cultura y la religión.

Algunos autores plantean que es en esta zona intermedia o espacio transcisional donde se puede ubicar al psicoanálisis y también al psicodrama.

Entonces retomando el tema el “Squiggle Game” se utiliza preferiblemente en la consulta terapéutica que es un tipo de consulta de una o varias entrevistas, se hace de forma transferencial y terapéutica, donde se utiliza la capacidad de creer (en el terapeuta/psicólogo) del paciente. Partiendo de esto al trabajar con el “self” (sí mismo) se influye en la totalidad del niño o adolescente.

El sentido del juego para Winnicott está en conocer los límites del espacio transicional, con lo que también se le puede dar un componente diagnóstico, donde se puede conocer el grado de rigidez o flexibilidad de las defensas. 

Recordemos que este autor planteaba que su proceso terapéutico, se adaptaba a las necesidades del paciente, como la madre se adaptaba a las de su hijo. Además, él consideró, el “Squiggle Game” como diagnóstico y a su vez terapéutico por razones técnicas y por la necesidad del paciente. 

¿Por qué la necesidad del paciente y en una o más entrevistas? sencillo, Winnicot desarrolló su consulta terapéutica en el Hospital Paddington Green Children’s al cual llamaba “Psychiatric Snack Bar (cafetería psiquiátrica)” con el fin de aprovechar la primera entrevista o entrevistas, porque para algunos de sus pacientes por diversas situaciones no era recomendable un tratamiento psicoanalítico. 

Winnicott afirma que las personas que vienen a nuestra consulta esperan algo más que un diagnóstico, quiere ser ayudado, por lo menos en algún aspecto puntual de su dificultad o conflicto, y desea que el encuentro produzca un cambio favorable en él. Entonces dice que cuando se trata de un niño la hipótesis plantea que si él “… se halla(ba) atrapado en un punto de su desarrollo emocional, la entrevista tiene como efecto una liberación de las ataduras y un paso adelante en el proceso del desarrollo”.[1] 

Es importante conocer que Winnicott sólo aplica este tipo de tratamiento si el niño se encuentra en una “familia en funcionamiento o al menos una situación familiar” (estructura que implica grados de interdependencia y permanencia entre los miembros de un grupo que convive con uno o más niños de modo que sea confiable para que el niño pueda sacar provecho) “La mayoría de los padres comete errores y al tratar de enmendarlos, suele ser suficiente, argumenta el teórico”.  

En su artículo titulado “El juego del garabato” expresa: “Al realizar esta tarea, que yo llamo consulta terapéutica, con un niño (o con un adulto, lo mismo da), es preciso ser capaz de usar con provecho el limitado tiempo disponible, y tener listas las técnicas, por flexibles que ellas sean. Hay que dar por sentado que en muchos de estos casos, lo que no se logra en la consulta no se logrará en ningún otro lado. La primera consulta puede repetirse, pero si el niño tiene que ver al consultor varias veces, se vuelve indispensable el trabajo en equipo dentro de una institución, y es muy posible que deba derivarse al niño para un tratamiento psicoterapéutico prolongado”[2]

Podemos mencionar que el “Squiggle Game” es una técnica gráfica sin reglas (porque Winnicott se opone a formalizar la técnica ante el riesgo de perder su espontaneidad, dinamismo e interactividad) en la que el terapeuta y el paciente alternativamente realizan sus garabatos, que son transformados por el otro miembro del juego.

El terapeuta le dice al niño que van a jugar a un juego que a él le gusta, escoge unas hojas del escritorio o mesita que está entre él y el niño y rasga una sin darle mucha importancia, brindándole al niño la impresión de libertad en el juego. Luego toma una hoja y le dice este juego no tiene reglas, simplemente tomo el papel y hago esto, se cierran los ojos y se hace un primer garabato, después se  invita al niño a decir que le parece o también le dice que puede convertirlo en algo;  luego se le explica que él haga lo mismo y el terapeuta ve si puede hacer algo con lo del niño. 

A partir de esta premisa o consigna se establece una relación de igualdad entre el niño y el terapeuta sobre la creatividad y la flexibilidad, ya que se mostraba dispuesto a jugar o realizar alguna actividad placentera para el niño.

Recordemos que el juego es uno de los modos de acceso al inconsciente  mientras lo pueden acompañar la palabra, el chiste, los dibujos y los gestos.

Es estupendo estar escondido pero desastroso no ser encontrado #Winnicott

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Winnicott se encontró que algunos preadolescentes o adolescentes trataban de jugar a cruz y cero, pero durante la sesión o sesiones se amoldaban al “Squiggle Game”.

En muchas ocasiones durante una sesión se pueden tener varias hojas con garabatos y su significación se va haciendo cada vez más profunda, y el niño la siente como parte de una comunicación importante.

Durante el recorrido, se acelera el proceso de la transferencia y los objetos subjetivos del individuo se plasman en la hoja o papel. 

Con adultos es importante mencionarles que no se trata de un tipo de test, si no sencillamente de un espacio compartido donde se pueden representar las imágenes mentales y representaciones de la psiquis. En este espacio se pueden desarrollar los requisitos para una relación, un vínculo emocional donde se han representado elementos muy íntimos que empezaran a cobrar significación en el encuadre y trabajo terapéutico. 

El uso del “Squiggle Game”:

  • Es una técnica importante para el trabajo con niños y adolescentes.
  • Además puede ser un preludio para la terapia más profunda.
  • Durante la entrevista se puede dar una movilización de las fallas del desarrollo emocional del niño.
  • Puede tener como objetivo que el paciente comunique a través de los juegos su conflicto. 
  • El juego permite encontrar el self del paciente. Es un encuentro que se da por las significaciones que ofrece el paciente y son interpretadas por el terapeuta.

“En lo fundamental interpreto para que el paciente conozca los límites de mi comprensión”[3]

La interpretación, no deja de ser un “Squiggle” (garabato) que requiere para su construcción de la participación de ambos protagonistas (terapeuta-paciente).

Entonces, durante el “Juego del Garabato” el proceso de asociación libre que se desarrolla en el relato que se realiza sobre los dibujos, puede desarrollarse una transferencia particular y es donde se permite o facilita la comunicación de la problemática inconsciente que aqueja al paciente. Esta transferencia se apoya sobre la confianza, facilita el proceso de reconocimiento del modo de falla ocurrida durante el desarrollo emocional del niño, brindándole al garabato un carácter terapéutico, teniendo como sostén al terapeuta en esta particular transferencia regresiva. 

Es importante tener en cuenta que el terapeuta no debe abandonar su identidad terapéutica, aunque para jugar, lo hace con su verdadero self, mientras que simultáneamente, no es necesario que deba abandonar sus identificaciones. Porque estas mismas identificaciones serán las que le ayudaran a conocer al individuo, además la que le permitirá sin dejar de ser el mismo, identificarse con el paciente. 

Con esto último podemos decir que es de suma importancia que el terapeuta que aplica la técnica esté en un proceso de formación psicoterapéutica o ya tenga la formación propiamente dicha.

Cuando el terapeuta no está preparado para el juego, puede utilizar las reglas proyectivas ante un inconsciente que se muestra, pero recordemos que puede ser una lectura defensiva de protección del propio terapeuta para no mostrar su propio self en el juego y es uno de los bloques de la transferencia.


[1] Winnicott, D. W. (1993). “Clínica Psicoanalítica Infantil”. Bs. As., Paidós, p. 13.

[2] Winnicott, Donald: Exploraciones psicoanalíticas II, Paidós, Buenos Aires, 1991, p. 25.

[3] Winnicott; Donald (1971): Realidad y Juego. Gedisa, Barcelona, pág. 118.

Además les recomiendo leer el artículo:

El Juego del Garabato (de Winnicott)

(Amalgama de dos artículos: uno inédito, escrito en 1964, y el otro publicado en 1968) publicado en Voices: The Art and Science of Psychotherapy, vol. 4, Nº1 (1968).

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