Madres y padres suficientemente buenos


En las conferencias los padres y madres me consultan, ¿cuál es el estilo de madre o padre que puede ejercer mejor la crianza? ¿cómo puedo ser mejor padre o madre?, recuerdo entonces que alguien me comento “sí soy demasiado bueno, entonces sobreprotejo a mi hijo(a), pero sí soy demasiado estricto entonces soy autoritario, en fin ¿cómo debo ser?”

Sencillamente usted debe ser un padre y una madre suficientemente bueno.

Este término fue propuesto por Donald Winnicot, quien en sus teorías nos enfatiza que la madre al inicio atiende inmediatamente todas las necesidades del bebé, por ejemplo el niño lloró, inmediatamente va a satisfacer la necesidad. A medida que va creciendo el bebé la madre va trabajando la tolerancia del mismo, porque sí el bebé pide comida a las 2 y la comida le toca a las 3, la mamá puede expresar “el puede esperar un poquito, su hora de comer”.

Una madre suficientemente buena le pone límites al niño con amor y ternura, no acude a todas sus necesidades, porque tiene que ir desarrollando la independencia del menor, que servirá para desenvolverse posteriormente en el mundo que le rodea.

Un padre y/o madre suficientemente bueno es aquel que puede brindar amor, ternura, un apego seguro y a la vez puede poner límites a sus hijos(as). Este tipo de padres permite el crecimiento de niños y niñas seguros de sí mismos, independientes, imaginativos, creativos, con habilidades de adaptación a situaciones nuevas y con rasgos emocionales adecuados.

Como padres somos un agente auxiliar en el crecimiento de nuestros hijos, porque les enseñaremos normas, reglas y disciplina que deben seguir y mantener durante el desarrollo de cada una de las etapas de la vida.

Un padre o madre suficientemente bueno puede:

  • Brindarle calidad de tiempo a los hijos(as).
  • Refuerza la conducta positiva con afectos y elogios.
  • Escucha a sus hijos en el momento que su hijo necesita de él.
  • Valora las opiniones de sus niños.
  • Previene las situaciones de riesgos, para sus hijos y le explica de una manera agradable la manera como puede actuar ante una situación conflicto.
  • Le brinda a su hijo la oportunidad de confianza y expresa “Yo confió en mis hijos”.
  • Cuando el niño rompe las reglas en vez de regañarlo, prefiere confesar y llevar a sus hijos a una resolución de conflictos, buscando posibles soluciones.
  • Sabe que no es el mejor amigo de su hijo y es un padre y madre.
  • No compra a sus hijos con permisos y regalos costosos.
  • Integra a su hijos en las actividades domesticas, es decir puede brindar placer y trabajo.
  • No compare a sus hijos con otros niños y/o niñas.

Muchas veces nos preocupamos tanto por “ser padres o madres perfectos” que nos olvidamos de conocer las necesidades reales de nuestros hijos y sobre todo de brindarle esa independencia que los ayudara en la vida adulta. No olvidemos que somos padres y madres colaboradores en aprendizaje y desarrollo de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Recuerde que “los hijos no vienen con un manual e indicaciones a seguir”, por eso debemos reconocer que cada hijo e hija es diferente y las estrategias de crianza que utilicemos, serán individualizadas de acuerdo a nuestra propia dinámica familiar. Seguir las metodologías de los abuelos o las de nuestros padres, por mucho resultados positivos que brindaron no deben ser dogma a seguir, porque los tiempos cambian y la crianza repito debe ser individualizada llena de amor, ternura y límites.

Tenga presente que como padre o madre es un modelo a seguir y su hijo aprenderá de usted constantemente.

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