Los títeres como recurso en la terapia infantil


Cuando hablamos de terapia infantil nos ubicamos enseguida en Melanie Klein y Anna Freud, pasando por Winnicott y con los toques argentinos de Aberastury, por mencionar los más renombrados. Entre los actuales dentro de la terapia de juego podemos mencionar a las clásicas Violet Solomon Oaklander y Virgina Axline entre otros más.

Algunos dirán y ¿Sigmund Freud no trabajo con niños? Recuerden no trabajo directamente con niños, pero en el caso de Hans o el pequeño Juanito, Freud oriento al padre.

Los teóricos mencionados anteriormente en su mayoría desde la perspectiva del psicoanálisis infantil y terapia de juego son los pilares de la terapia infantil, pero si vamos hilando un poco más profundo podríamos mencionar a Madelaine Rambert quién fue la que implementó la técnica del teatro de títeres. Aunque ¡adivinen! dos años antes en 1936 Lauretta Bender en conjunto con el psiquiatra Woltman escribieron un artículo sobre títeres terapéuticos, a partir de su intervención con niños con problemas de comportamiento en los tiempos de guerra.

Utilizar esta técnica permite al niño que proyecte su mundo interno, es decir identificarse con los personajes y situaciones recreadas, sin la necesidad de hablar directamente de un conflicto produciendo un ambiente de seguridad donde puede tomar distancia de la situación que le procede frustración.

En nuestro consultorio podemos tener títeres de animales o figuras humanas con roles diversos. No es necesario tener un títere para cada caso, lo que si les puedo decir es que podemos hacer los títeres con el niño, así podemos reforzar el vínculo y tomar del juego de té una tacita, mientras conversamos al confeccionar el títere u objeto canalizador que el niño necesita para descargar lo que le está creando conflicto.

Esta técnica la podemos aplicar desde las etapas preoperacionales y operacionales en base a la clasificación de Piaget sobre la función simbólica y su relación con las fantasías, conductas imitativas y juegos.

Nuestro rol durante la técnica es el de observador participante, es decir podemos (menciono podemos porque el niño debe ser quien nos invite a participar en su juego… recordemos que durante las primera sesiones de evaluación, podemos basarnos en la hora de juego diagnóstico, para conocer su modalidad, plasticidad y demás aspectos a evaluar) involucrarnos con el objetivo de adquirir información para conocer el mundo interno del niño.

Además recordemos que el niño recreara la situación y nos otorgara un rol dentro de su historia, también nos puede asignar el títere que utilizaremos… si el niño no inicia a jugar Violet Oaklander sugiere que nosotros podemos incentivarlo.

Un títere es un excelente recipiente para la proyección

La utilidad de esta técnica es que brindar al niño un espacio donde se puede exteriorizar por medio de la ficción simbólica sus conflictos y fantasmas internos que se pueden estar manifestando en su conducta dentro del colegio y/o en su hogar. El terapeuta estará sosteniendo y acompañando en el proceso terapéutico al pequeño paciente, y se dará la tarea de conocer y aceptar al niño tal y como es… ¡un niño!.