Psicopedagogía

Dificultades en el ambiente escolar

Ha iniciado el año escolar y con él, la expectativa y la preocupación de muchos padres sobre el rendimiento académico de sus hijos. Algunos se preguntan desde ya: ¿será que mi hijo presenta alguna dificultad en el ambiente escolar?

Antes de responder ésta pregunta, considero conveniente, mencionar tres aspectos importantes:

  1. La adaptación: Padres recuerden que se trata de un nuevo grado, probablemente con docentes, metodologías de enseñanza y compañeros nuevos, por lo tanto en las primeras semanas de clases no podemos afirmar que un niño o un adolescente tenga propiamente una dificultad, a menos que presente un diagnóstico previo. Es posible que solo se trate de un proceso de adaptación  y esas “aparentes dificultades” desaparezcan en las siguientes semanas, cuando el menor haya creado sus propias estrategias para enfrentar estos desafíos y se adapte a su ambiente escolar. Además, hemos visto en la práctica privada que algunas dificultades de años anteriores son consecuencias de la falta de estimulación y pueden mejorar o mantenerse presente el año siguiente. Una vez iniciado el año escolar, la literatura no ofrece un número pre-establecido de semanas que deben esperar para llevar a sus hijos con un especialista, sin embargo es recomendable observar al menos las primeras tres o cuatro semanas, y de persistir dichas dificultades, consultar con el personal idóneo.
  2. La edad: Hay diagnósticos que no se pueden realizar hasta que el menor haya alcanzado cierta edad (en algunos manuales diagnósticos la edad mínima es de 6 a 8 años). Debido a que existen ciertas condiciones “normales” a una edad, pero no esperadas en otras. Por ejemplo, se espera que un adolescente de 11 años (escolarizado) sea capaz de resolver operaciones matemáticas básicas, de no hacerlo es un indicador de que algo está pasando.
  3. El grado: He escuchado a padres decir “mi hijo debe tener un problema porque va para primer grado, sus compañeritos ya leen y él no”.

¡Señores! que la competitividad escolar haya llevado algunos colegios a adelantar el proceso de lectura y escritura (por ejemplo), no significa que su hijo tenga una dificultad sino no lo ha logrado a este ritmo. Es necesario considerar el grado en que se encuentra el estudiante para determinar si presenta o no una dificultad.

Continuando, una vez teniendo en cuenta estos aspectos, como docentes, tutores y padres podemos observar ciertos indicadores que nos pueden sugerir la presencia de alguna dificultad en el ambiente escolar.

Algunos de ellos son los siguientes:

  • Dificultades para socializar o interactuar con niños de su edad y adultos.
  • Movimientos inesperados con frecuencia como aleteos, juego con los pies o las manos.
  • Excesiva actividad motora, corre o trepa en situaciones en la que no es esperado.
  • No sigue indicaciones ni termina sus asignaciones escolares.
  • Dificultad para mantener la atención en actividades escolares y recreativas.
  • Se distrae constantemente ante estímulos externos.
  • Tamaño de la letra irregular, superando el tamaño del renglón o demasiada pequeña.
  • Escritura inentendible (pega las palabras).
  • Lee de manera imprecisa, lenta y con dificultad.
  • No logra comprender lo que lee.
  • Presenta dificultades ortográficas con frecuencia (omite, añade o sustituye letras).
  • Redacción con errores (cambia el orden de las palabras en la oración, texto sin sentido).
  • Cuenta con los dedos para sumar cifras de un dígito.
  • Le cuesta relacionar el número con la cantidad.
  • Le cuesta la escritura y orden de los números.
  • Olvida procedimientos matemáticos.
  • Cálculo matemático incorrecto.

Este listado por sí solo no le responderá de manera específica que dificultad tiene su estudiante o hijo, pero sí puede ser un referente que le indicará que algo está ocurriendo.

Para responder a la pregunta de si su hijo presenta o no alguna dificultad lo conveniente, es una vez observado algunos de estos indicadores en el estudiante, acudir con un personal certificado y que, a través de un proceso de evaluación, se determine si presenta alguna condición que pueda estar afectando su desempeño académico.

Para concluir, debemos recordar que la detención solo es el primer paso, es el vehículo que nos conduce al tratamiento, y es a través de la continuidad de éste último, que se pueden observar resultados favorables y mejorar el ambiente escolar.

Psicologa con estudios de maestría en Psicología Escolar #Hoyfuialpsicologo

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