20 Feb Regulación antes que instrucciones
En el consultorio escucho muchas historias, pero hay una escena que se repite una y otra vez. Padres que me cuentan que su hijo estaba llorando, gritando o completamente bloqueado, y que en medio de ese momento intentaron explicar, corregir o razonar.
— “Escúchame.”
— “Cálmate.”
— “Te estoy hablando.”
Y nada cambia.
No porque el niño no quiera escuchar. Si no porque en ese momento no puede.
Cuando hablamos de regulación antes que instrucciones, no estamos proponiendo ser más flexibles ni bajar límites. Estamos describiendo algo mucho más básico: el cerebro no puede aprender cuando está desbordado. Y entender esto cambia la forma en que acompañamos.
Regulación antes que instrucciones
La idea de regulación antes que instrucciones parte de algo sencillo pero profundamente biológico. Cuando un niño se desborda emocionalmente, su sistema nervioso entra en modo alerta. En ese estado aumenta la activación fisiológica, disminuye la atención sostenida, se afecta la memoria de trabajo y se reduce el control inhibitorio. Las funciones ejecutivas (esas que permiten escuchar, planificar o seguir instrucciones) quedan temporalmente comprometidas.
No es falta de límites.
No es mala crianza.
Es biología.
Un cerebro activado prioriza sobrevivir, no obedecer.
Cuando insistimos en explicar en medio de la activación, el mensaje no se integra. No porque el niño no entienda, sino porque en ese momento no puede procesar.
Lo que muestra la práctica terapéutica
Desde la terapia de juego entendemos que la conducta problemática no se aborda primero desde la corrección, sino desde la regulación. Goodyear-Brown (2022) plantea que la seguridad, la co-regulación y la ampliación de la ventana de tolerancia constituyen la base del cambio terapéutico. El modelo enfatiza que la regulación ocurre primero en relación.
Cuando el adulto baja el tono, regula su propio cuerpo y reduce la exigencia inmediata, el estrés disminuye y la activación fisiológica se estabiliza. Solo entonces el niño puede recuperar acceso a su pensamiento reflexivo. No se trata de eliminar la conducta de inmediato, sino de fortalecer nuevos caminos neuronales a través de experiencias repetidas de regulación compartida.
Primero se organiza el sistema nervioso.
Luego se enseña.
En la Terapia de Aceptación y Compromiso aplicada a niños la regulación emocional no se logra luchando contra las emociones, sino aprendiendo a observarlas y aceptarlas sin quedar atrapado en ellas. Black (2018) sostiene que las prácticas de mindfulness y flexibilidad psicológica permiten reducir la activación interna y aumentar la disponibilidad atencional.
Cuando disminuye la lucha interna, baja la activación. Y cuando baja la activación, aumenta la flexibilidad psicológica y la disponibilidad atencional. La calma no aparece porque desaparece la emoción, sino porque el niño aprende a sostenerla sin desbordarse.
La regulación emocional y la tolerancia al malestar son condiciones necesarias para que el pensamiento racional se active.
La DBT enfocada adolescentes organiza este proceso en aceptación y cambio. Primero se regula, luego se transforma la conducta. Sin regulación previa, el cambio es frágil. Con regulación, el límite se integra.
Las funciones ejecutivas necesitan calma
Escuchar instrucciones, esperar turno, resolver un conflicto o pensar antes de responder depende de la corteza prefrontal. Y la corteza prefrontal funciona mejor en estados de activación moderada.
Cuando el niño está muy activado, el sistema emocional domina.
Cuando está regulado, el sistema reflexivo vuelve a estar disponible.
Por eso insistir en la instrucción cuando el niño está desbordado suele empeorar la situación. No porque no entienda, sino porque en ese momento no puede integrar.
En casa y en consulta
- Antes de explicar, baja el tono.
- Antes de corregir, regula tu respiración.
- Antes de exigir, acércate si el niño lo tolera.
Regular no es consentir. Regular es preparar el terreno para enseñar. Primero bajamos la activación. Luego enseñamos. Después sostenemos el límite.
Un niño calmado aprende.
Un niño activado sobrevive.
La pregunta no es “¿por qué no me escucha?”, sino “¿está regulado para poder hacerlo?”.
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Dimas E. Villarreal P.
⚡️Psicólogo Clínico de niños y adolescentes/ Terapeuta
🖍Psicopedagogo
🤖Terapia de Juego
#HoyfuialPsicologo


