Dislexia


La dislexia es más que un error al leer la famosa palabra “Mariposa”, tiene que ver con las dificultades en la precisión, fluidez y comprensión al momento de leer.

La dislexia está en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) dentro de la categoría “trastornos específicos del aprendizaje” con dificultades en la lectura.

Este trastorno se caracteriza por las dificultades en la consciencia fonológica y el procesamiento fonológico. No siempre tienen dificultades en la pronunciación de las palabras, lo difícil es entender lo que se lee.

Recuerden que para hacer este diagnóstico es necesario tener las evaluaciones de agudeza auditiva y visual, porque si el niño tiene dificultad en estos sentidos, se le hará difícil leer y comprender.

Adicional y de cajón, tenemos que descartar que el niño no presenta una discapacidad intelectual (anteriormente llamado Retraso Mental), por eso debemos realizar una evaluación de capacidad intelectual, porque el menor debe tener una capacidad dentro de los rangos adecuados.

Recordemos que los subdominios para el diagnóstico de trastorno específico del aprendizaje con dificultades en la lectura son: Precisión en la lectura de palabras, velocidad o fluidez y comprensión. En el DSM-5 se puede especificar el grado de gravedad que puede ir de leve a grave en base a las dificultades en habilidades de aprendizaje y sobre todo que son evidentes dentro del ambiente académico o educativo.

Dentro de las características que menciona la APA (2013) tenemos:

  • Dificultad para asociar los sonidos con las letras y las letras con los sonidos.
  • Confusión cuando se pronuncian palabras y frases, como decir “mawn lower” (esta palabra no significa nada de esa manera) en vez de “lawn mower” (cortadora de césped).
  • Dificultad para leer en voz alta, con el tono apropiado y agrupando las palabras y las frases correctamente.
  • Dificultad para “pronunciar” palabras no familiares.
  • Dificultad para escribir o copiar letras, números y símbolos en el orden correcto
  • Dificultad para rimar

Si el menor presenta estas características es fundamental referir a un especialista idóneo que puede ser psicopedagogo, psicólogo escolar, especialista en dificultades en el aprendizaje, neuropsicólogo, entre otros.

Tengamos claro que un niño entre seis y ocho años aproximadamente está en el proceso de adquisición de la lectura y tendrá ciertas dificultades, pero para poder evidenciar una impresión diagnóstica de trastornos específicos del aprendizaje debe a ver completado el proceso de aprendizaje de la lectura y escritura en base a los esenciales mínimos de cada país. Sí se puede observar rasgos de los trastornos específicos del aprendizaje y se pueden ir trabajando por medio de diversas actividades.

Al momento del tratamiento los planes remediales deben incluir las áreas de:

  • Consciencia fonológica (rimas, juego de palabras con el mismo sonido y podríamos incluir la división de palabras a través del ritmo)
  • El desarrollo del principio alfabético debe trabajarse por medio de los sentidos.

Posterior cuando el niño a través de la intervención va logrando los objetivos, se interesará más en leer pequeñas palabras, frases y podemos jugar juegos como “nombre- apellido- cosa…”.

Los trastornos específicos del aprendizaje se tienden a confundir con problemas de atención y concentración, de comportamiento y en algunos casos con un ritmo de aprendizaje lento. Pueden ir de la mano, y ahora pensemos un niño que no lee bien y la maestra da como premisa “lean y trabajen en la página 23 del libro” póngase en el lugar del menor y trate de comprender…

Considero que para las adecuaciones curriculares y sobre todo para el plan remedial se debe elaborar un reporte completo, más que una simple hoja donde diga “Fulanito tiene dislexia, haga las adecuaciones”.

Debemos saber dónde radica las debilidades y fortalezas, para poder trabajar de manera integral y profesional con ese estudiante.

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