09 Mar Qué buscar en un amigo (más allá de jugar)
Cuando pensamos en las amistades de los niños solemos fijarnos en algo muy visible: con quién juegan.
Los padres preguntan con frecuencia:
¿Con quién jugaste hoy?
¿Tienes amigos en el salón?
¿Con quién te sientas en el recreo?
El juego es una parte importante de la infancia. A través del juego los niños exploran, se acercan a otros y comienzan a construir relaciones. Sin embargo, la amistad no se define solo por jugar juntos.
Muchos niños pueden compartir un juego durante el recreo, correr en el patio o participar en la misma actividad. Pero eso no siempre significa que exista una verdadera amistad. Las amistades infantiles tienen otros ingredientes. Y aprender a reconocerlos también forma parte del desarrollo social.
Un amigo no es necesariamente el más popular
A veces los niños creen que tener amigos significa acercarse al niño más conocido del grupo, al que todos siguen o al que siempre eligen primero para jugar. Pero la popularidad no siempre coincide con la calidad de la amistad.
Un buen amigo no se mide por cuántos compañeros lo rodean, sino por cómo te hace sentir cuando estás con él.
Hay amistades que no llaman mucho la atención en el patio de recreo. Dos niños conversando, compartiendo un juego tranquilo o caminando juntos después de clase. Sin embargo, muchas veces esas amistades son las más significativas, porque no están basadas en impresionar al grupo, sino en sentirse cómodos el uno con el otro.
Un buen amigo es alguien con quien te sientes bien
Los niños también aprenden a evaluar sus relaciones a partir de las emociones que experimentan. Cuando un niño está con un buen amigo suele sentirse tranquilo, escuchado y aceptado. Puede ser él mismo sin tener que cambiar para encajar o demostrar algo para ser incluido.
Puede hablar, jugar o incluso estar en silencio sin sentirse fuera del grupo. Esa sensación de bienestar es una señal importante de que la relación está siendo positiva.
El respeto también forma parte de la amistad
Otro ingrediente fundamental de la amistad es el respeto. Los amigos respetan cuando el otro dice “no”, respetan los turnos en el juego y respetan cuando algo no resulta divertido para el otro.
Puede parecer algo sencillo, pero para los niños forma parte de un aprendizaje social que se construye con la experiencia. En las amistades sanas los niños descubren que no es necesario burlarse para divertirse, empujar para participar o imponer siempre las propias reglas.
El respeto permite que ambos niños se sientan seguros dentro de la relación.
Un amigo también cuida y comparte
La amistad en la infancia también incluye pequeñas formas de cuidado. Esperar un turno, ayudar cuando algo se cae, compartir un material o invitar al otro a participar son gestos simples que transmiten algo importante: la relación importa.
Estas experiencias ayudan a los niños a desarrollar habilidades sociales fundamentales para la vida, como la empatía, la cooperación y la reciprocidad.
No todos los amigos aparecen de inmediato
Otra idea importante que conviene transmitir a los niños es que las amistades no siempre aparecen rápido. Algunos niños encuentran amigos con facilidad. Otros necesitan más tiempo para acercarse, observar y sentirse seguros antes de iniciar una relación.
Ambas formas son normales. El desarrollo social no ocurre al mismo ritmo en todos los niños.
Lo importante no es tener muchos amigos, sino tener relaciones que se sientan seguras, respetuosas y genuinas.
Más allá del juego
El juego suele ser el punto de partida de muchas amistades infantiles. Pero con el tiempo los niños comienzan a descubrir que una amistad verdadera tiene algo más.
Tiene respeto.
Tiene cuidado mutuo.
Tiene confianza.
Y cuando esas piezas aparecen, el juego deja de ser solo una actividad. Se convierte en un espacio donde los niños empiezan a aprender algo mucho más profundo: cómo relacionarse con los demás.
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Dimas E. Villarreal P.
⚡️Psicólogo Clínico de niños y adolescentes/ Terapeuta
🖍Psicopedagogo
🤖Terapia de Juego
#HoyfuialPsicologo


