Psicopedagogía

El lado B del Bullying

Hoy son muchos los artículos que tratan el tema del bullying (acoso escolar). Muchos hablan de las víctimas, de cómo ayudarlas y sobre todo, qué hacer para prevenir o enfrentar el bullying… pero, ¿dónde queda la historia del acosador? Si existe una víctima, hay un acosador que también necesita ayuda, porque seguramente es víctima de otro sistema. Este es el lado B de la historia que también necesita ser escuchada.

Es necesario quitarnos la venda y mirar más allá de la percibida maldad del acosador. Expresiones como, “ese niño es malo de nacimiento”, no contribuyen a resolver o aminorar el problema. El acosador necesita apoyo y terapia, no solo para él, sino muy probablemente también para su familia.

Como padres es más fácil reconocer cuando nuestro hijo es víctima que mirarlo como el agresor. El reconocer que nuestro hijo es el que intimida a sus compañeros no es fácil para ningún padre y conlleva una etapa de aceptación, para poder ayudarlo desde el entorno familiar.

 

Los acosadores consiguen ser líderes a costa de otros (las víctimas). En muchos casos, son admirados o temidos por otros niños y adolescentes. Los compañeros que siguen a los acosadores los apoyan fielmente, algunas veces para conseguir estatus en el colegio o sencillamente para evitar ser víctimas: “es más fácil estar del lado del que agrede, a que me agreda a mí”.

Muchas veces pensamos que el acosador es el más popular o el más sobresaliente del grupo, pero en ocasiones, el acosador es sutil, planea muy bien sus actos y puede guiar a los otros a discriminar a sus compañeros o mandar mensajes por internet, con fuerte contendido discriminatorio, para hacer sentir mal a la víctima o sencillamente para canalizar su situación de víctima en diferente circunstancia.

Es común que asumamos que los abusadores vienen de familias con violencia doméstica, sin embargo, también pueden provenir de un hogar permisivo, donde el niño(a) se acostumbró a ser el rey o reina, entonces cuando llega al centro educativo y no tiene la atención que recibe en su hogar, debe encontrar la manera de sobresalir y ganar atención a como dé lugar, sin importar el grado de afectación sobre los demás; es decir, como sea.

En la mayoría de los casos, el acosador es una víctima, solo que en otro entorno, tal como el barrio donde vive, su propia familia o equipos deportivos a los que pertenece, entre otros.  Por ello, es fundamental que los padres conozcan a sus hijos para que puedan guiarlos y orientarlos.

 ¿CÓMO RECONOCER SI MI HIJO(A) ES UN(A) ACOSADOR(A)?

 El acosador, usualmente:

  • No siente empatía por sus compañeros y al dialogar sobre el tema, se ríe o le parece gracioso.
  • No se responsabiliza por sus actos, manifiesta que no es el único que molesta y culpa a los otros, alegando que sencillamente “debe defenderse”.
  • Se muestra prepotente con sus hermanos y primos (no confundamos prepotencia con liderazgo). Durante los juegos se tiene que hacer lo que él dice, de lo contrario, puede ocasionar pleitos.
  • Lleva a casa cosas que no son suyas, sin argumentos confiables.
  • Disfruta maltratando a sus mascotas u otros animales.
  • Se refiere a sus compañeros con estereotipos o desvalorización.
  • Recibe frecuentes notas por parte del colegio, sobre peleas o riñas con sus compañeros.

El acosador ha aprendido que puede obtener éxito entre sus compañeros y sobresalir en la escuela por sus actos negativos; el humillar a otros le otorga confianza, dominio y control sobre los otros.

¿QUÉ PODEMOS HACER LOS PADRES SI NUESTRO HIJO(A) ES ACOSADOR(A)?

  • No minimizar el problema usando expresiones como, “son cosas de chicos”. Debemos asumir la responsabilidad y buscar asesoramiento.
  • Reevaluar los métodos de crianza dentro de la dinámica familiar, buscando los posibles estímulos que llevan a nuestro hijo(a) actuar de esa manera.
  • Repasar las reglas y valores de la familia, indicándole a los hijos que esos comportamientos no son aceptables. Recuerde que el castigo físico y los gritos son formas de violencia que solamente refuerzan la conducta que queremos corregir. No grite, ni use castigo físico. La clave es usar la comunicación asertiva que indica la forma correcta de comportarse.
  • Sea usted un modelo para su hijo (a) para que imitándole aprenda las habilidades sociales y la manera adecuada de interactuar con otras personas.
  • Enséñele a aceptar sus errores y las consecuencias de los mismos y en lo sucesivo, a aprender de los errores para hacer el cambio.
  • Refuerce y, siempre que sea posible, premie las conductas positivas y valore los intentos. De esta manera ayudará a su hijo(a) a aprender que puede sobresalir o conseguir éxito a través de comportamientos adecuados.
  • Mantenga la comunicación con los docentes y directivos del colegio; ellos pueden ayudarle a buscar alternativas de solución y sobre todo, actuarán como equipo de apoyo para mejorar la conducta.

Si como padres no implementamos medidas ante la conducta de nuestros hijos, será más difícil que logran desarrollar empatía durante su periodo de formación y en su vida futura puede involucrarse en actividades poco satisfactorias. Entonces, enseñemos a nuestros hijos valores, empatía, habilidades sociales y constituyámonos en el modelos para que ellos nos imiten. Recuerde que “El principio de la educación es predicar con el ejemplo” (Turgot).

Los invito visitar a conocer el fanspage (página web de seguidores) del movimiento Panamá Libre de Bullying, donde pueden conocer más información y recibir orientación sobre las medidas a proceder ante una situación de bullying ciberbullying.

Psicólogo Clínico de niños y adolescentes, Psicopedagogo y Terapia de Juego #Hoyfuialpsicologo

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